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En ocasión de la recepción del premio Heinrich Böll que le otorgó la ciudad de Köln (Colonia) en 1985, Hans Magnus Enzensberger propinó a los asistentes -muchos de ellos, políticos- un discurso titulado «Elogio del analfabeto»1. Entre otras interesantísimas consideraciones, el poeta incidía en la distinción entre el analfabeto y el analfabeto «secundario».
No entraremos a debatir desde un punto de vista socio-político dicha agenda, que conforma actualmente la gobernanza de la gran mayoría de países y cuyas aspiraciones genéricas son altamente loables. Otra cuestión, son los efectos de poder como contrapartida material e instrumental que se ocultan bajo la narrativa de la Agenda 2030, al igual que ocurre con la gran mayoría de meta-relatos sociales.
Agustí Colomer, secretario general de la Academia Valenciana de la Lengua, describió en su premiada novela A trenc d’alba las vivencias de su padre en el Alcoy de la II República, poco antes de estallar la Guerra Civil. Entre los recuerdos que recoge quería destacar el del profesorado del instituto. Realiza un retrato muy elogioso y entrañable de los catedráticos de aquella época, personas apasionadas por el conocimiento de su materia así como por la docencia.
¿Por qué llamamos transversales a los contenidos que no “encajan” en un área o asignatura? Por ejemplo: La educación medioambiental, moral y cívica o la igualdad de género. Se hace referencia a ellos de manera paralela y secundaria respecto a las materias principales. Pero detrás de esa denominación de “contenidos transversales” se esconden precisamente los valores morales cívicos.
“Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos”. (El mito de la caverna, Platón).
Comienza un nuevo curso, con más incertidumbres que el anterior. A la pervivencia de una pandemia frente a la cual todo indica que se ha optado por mirar hacia otro lado, se le añade la implantación de una nueva ley educativa que se anuncia polémica y cuya elaboración ha generado serias dudas en lo que refiere a su futura, ya presente, aplicación; por igual entre los docentes que en la sociedad en general.

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